PostHeaderIcon La envidia, un mal que aqueja a muchos

La envidia es ese mecanismo psicológico que no permite que nadie tenga ni sea mejor que uno.

No hay nada más envidiable en la vida, que la suerte de quien posee el juguete que uno mismo quisiera tener. De modo que en esta competencia, abierta, en la que uno ambiciona ser y tener lo que es y tiene el otro, es casi natural que el envidioso busque por todos los medios, la caída de su rival, impulsado por esa creencia innata de que nadie es tan capaz y perfecto como uno mismo.

En la envidia todo vale: la ley de la selva y sálvese quien pueda. Los envidiosos difaman, insultan, acusan y cuando no les quedan más argumentos, transforman la mentira en verdad y la verdad en basura. La envidia es el pecado capital del individuo y la hermana melliza de la hipocresía. Afecta más a los frustrados que a quienes son envidiados por su belleza, inteligencia, triunfo profesional, fama o fortuna.

Nunca concebí como el ser humano puede gozar con la desgracia ajena, y entristecerse con la felicidad del prójimo. Es un ser peligroso ¡ojo!, el envidioso se disfraza casi siempre de amigo, para causar un daño en el momento menos esperado, pues es un ser astuto que, aun siendo un pobre diablo, se ufana de tener más sapiencia y experiencia. Cuando aparece un envidioso, lo mejor es avanzar con los oídos tapados y los ojos bien abiertos, para no escuchar los falsos cantos de sirena, ni caer en las trampas que va dejando a cada paso.

envidia
Si la envidia fuera tiña…

La envidia es un arma peligrosa que, puede herir o agredir. Los envidiosos, tienen un denominador común: suelen ejercitar la maledicencia y el gusto por encontrar defectos al sujeto en cuestión, con el fin de exaltar sus debilidades y menoscabar sus virtudes.

El envidioso está acostumbrado a meter cizaña, con el propósito de lograr sus objetivos a base de engatusar y confabular mentiras.

“La envidia va tan flaca y amarilla porque muerde y no come” Quevedo.

Esta sociedad capitalista ha convertido todo en un producto, en un objeto, impulsando la competitividad malsana, olvidándonos de lo realmente importante.

La admiración a determinadas personas, no significa tenerles envidia, es saber valorarlas y valorarse.

Si sufres las miradas y las palabras de una persona envidiosa, trata de pasarlas por alto, no eres responsable de su sentimiento, intenta descubrir la envidia a tiempo, te evitarás muchísimos problemas, no desarrolles confianza con personas envidiosas.

Castiga a los que tienen envidia haciéndoles bien (proverbio árabe).

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