{"id":179,"date":"2011-02-07T17:39:44","date_gmt":"2011-02-07T17:39:44","guid":{"rendered":"https:\/\/demente.es\/?p=179"},"modified":"2011-02-07T17:39:53","modified_gmt":"2011-02-07T17:39:53","slug":"no-tengo-autoridad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/demente.es\/?p=179","title":{"rendered":"No tengo autoridad"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">En un mar de palabras, la suya no parece tener importancia alguna. Pretenden imponerse, marcar las reglas de un juego que no puede arbitrar. Buscan tener autoridad, esperan obediencia pero, por m\u00e1s que lo intentan, no lo consiguen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestro mundo gira en torno a las relaciones sociales que entablamos con los dem\u00e1s. Algunas las recogemos otras no y, a veces, en esos intercambios es esencial tener autoridad. Dirigi\u00e9ndonos a nuestro hijo, en el trabajo o, simplemente en una mera exposici\u00f3n de opiniones, necesitamos imponernos. En multitud de ocasiones, la falta de autoridad proviene de la aceptaci\u00f3n de determinadas actitudes que no son correctas, para que un ni\u00f1o logre el equilibrio psicoafectivo adecuado es necesario ofrecerle \u201cdialogo y cari\u00f1o, pero sabiendo decir no, imponi\u00e9ndole l\u00edmites\u201d, en ciertos \u00e1mbitos se hace imprescindible el ejercicio de autoridad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<div id=\"attachment_180\" style=\"width: 246px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a rel=\"attachment wp-att-180\" href=\"https:\/\/demente.es\/2011\/02\/no-tengo-autoridad\/autoridad\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-180\" class=\"size-full wp-image-180\" title=\"autoridad\" src=\"https:\/\/demente.es\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/autoridad.jpg\" alt=\"no tengo autoridad\" width=\"236\" height=\"157\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-180\" class=\"wp-caption-text\">Autoridad entre el padre a su hijo<\/p><\/div>\n<p>A menudo, asociamos la idea de falta de autoridad a quien no es capaz de imponerse cuando su rol (situaci\u00f3n personal, profesi\u00f3n) se lo exige. Sin embargo esta situaci\u00f3n puede darse tambi\u00e9n entre iguales. Es m\u00e1s dif\u00edcil tener autoridad en la amistad porque las conversaciones se esquivan, las personas con m\u00e1s car\u00e1cter disuaden las conversaciones y las dirigen hacia sus propios intereses. Al no haber normas pautadas, para poder intervenir solo cabe el consenso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La gente incapaz de hacerse respetar suele ser t\u00edmida y adem\u00e1s no conf\u00eda en sus capacidades, no tener el respeto que nos merecemos puede provocarnos inseguridad y frustraci\u00f3n, alcanzarlo no solo desarrolla de forma\u00a0 arm\u00f3nica nuestro entorno, sino que mejora nuestro estado de \u00e1nimo. Tenemos que aprender a ser condescendientes con nosotros mismo y con los dem\u00e1s, sin olvidar tener en cuenta que nuestra respuesta repercutir\u00e1 en todos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La autoridad se adquiere, se gana y se tiene que mantener. Algunos roles exigen muestras de firmeza continuas que no conviene descuidar con el paso del tiempo. Qu\u00e9 hacer? Sobre todo creer en ti misma, manteni\u00e9ndote firme cuando la situaci\u00f3n lo requiere. No te contradigas pues las contradicciones graves pueden mermarla. Cuida el tono y los gestos, para ganar respeto, muestra seguridad en tu tono de voz y trasmite con tus gestos que tu postura es la razonable, no es necesario mostrarte agresivo, se puede trasmitir con movimientos arm\u00f3nicos, pero firmes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En un mar de palabras, la suya no parece tener importancia alguna. Pretenden imponerse, marcar las reglas de un juego que no puede arbitrar. Buscan tener autoridad, esperan obediencia pero, por m\u00e1s que lo intentan, no lo consiguen. Nuestro mundo gira en torno a las relaciones sociales que entablamos con los dem\u00e1s. 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