PostHeaderIcon Un punto de confesión.

Necesitamos de los demás, de la palabra de los otros, de su mano tendida, de su cercanía. Frente a la idea de que uno se basta por sí mismo para resolver los asuntos, yo creo que siempre necesitamos tener a mano a alguien, como se tiene un libro, un amigo y una buena palabra.

Hay muchos medios internet….pero no estoy segura de que haya una relación directa y personal entre la gente, no hay espacios propicios para conversar.  Nos contamos cosas, pero es difícil entrar en conversación con alguien.

Siempre estamos negociando las distancias, previniendo, manteniendo a buen recaudo al otro y nos equivocamos, a veces también te puedes equivocar por exceso de proximidad.

Conversaciones

Vivimos en unas  sociedades muy tibias, muy grises, muy apáticas, indiferentes donde hay muy poca gente que apueste y luche por lo que cree, y luego las relaciones personales son muy convencionales, muy tipificadas, estandarizadas….En esta situación encontrarse a alguien con serena pasión me parece muy atractivo.

En esta sociedad no es que “estemos solos”, sino que “somos solos”. Nadie vivirá tu propia palabra, tu vida y tu muerte. Quien no asuma esto acabará echando la culpa a su entorno de su soledad. Cuando se asume la soledad uno puede ser muy comunicativo, pero en general solemos echarle la culpa a otros de nuestra soledad.

Un hombre que no sueña, ni ríe es un peligro público. Es importante la capacidad de soñar, de desear más allá de lo razonable, y es determinante reír y encontrar a alguien con quien hacerlo.Reir y soñar son signos de salud.

Lo que más me exaspera de esta sociedad es la injusticia, que está unida a la miseria y a la ignorancia, junto con la pobreza, las guerras y el dolor. Esta injusticia está acompañada  por la falta de libertad. Lo que me llama la atención es la naturalidad con la que vivimos y lo poco que nos da que hablar. Hablamos de cualquier cosa, pero no afrontamos hacer un mundo más justo.

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