Dame la mano
Las heridas no se curan con el afecto, pero la soledad y el miedo sí. E incluso, ahora ya se sabe, el dolor.
Uno de los investigadores más importantes en neurociencia, estudio el miedo y el dolor en un grupo de mujeres sometidas a pequeñas descargas eléctricas. Mediante una imagen por resonancia magnética mediante la actividad del cerebro. Si se las dejaba solas durante el experimento, sentían miedo, sufrían físicamente y su cerebro emocional se mostraba particularmente activo. Si uno de los miembros del laboratorio, al cual veían por primera vez en su vida, les daba la mano, sentían menos miedo. Sin embargo el cerebro seguía registrando actividad de dolor, aunque mostraba menos ansiedad. Por el contrario si eran sus maridos quienes les cogían la mano, en este caso el cerebro se calmaba en todos los niveles.
Algo importante ocurre a través del contacto físico. Algo tan fuerte como un medicamento que calmará el dolor y el miedo. Su efecto sobre el cerebro era directamente proporcional al amor que sentían por sus maridos, se podía apreciar cómo se modificaba el hipotálamo, este regula la secreción de todas las hormonas del cuerpo, sobre todo la del estrés. Poder actuar sobre el sin efectos secundarios es el sueño de cualquier empresa farmacéutica
Denominan a la relación afectiva “un regulador oculto”, regulador porque actúa en profundidad sobre las funciones del cerebro y oculto porque no se percibe cuando todo va bien, pero desempeña un papel clave en una situación de estrés o de riesgo.
En médicos sin fronteras los terapeutas mayas se cogen a menudo de la mano durante las reuniones en equipo, cono lo hacen los niños. Aunque pueda parecer desconcertante se comprueba que son más felices y más inteligentes que nosotros. ¿Por qué privarse de tal placer?
Como en muchos otros campos, los mayas habían descubriendo, sin duda mucho antes que nosotros, un acceso directo y sencillo a lo que hay en lo más profundo de nuestra naturaleza: la necesidad de sentir físicamente que estamos conectados con los demás…..y con el amor.
Un punto de confesión.
Necesitamos de los demás, de la palabra de los otros, de su mano tendida, de su cercanía. Frente a la idea de que uno se basta por sí mismo para resolver los asuntos, yo creo que siempre necesitamos tener a mano a alguien, como se tiene un libro, un amigo y una buena palabra.
Hay muchos medios internet….pero no estoy segura de que haya una relación directa y personal entre la gente, no hay espacios propicios para conversar. Nos contamos cosas, pero es difícil entrar en conversación con alguien.
Siempre estamos negociando las distancias, previniendo, manteniendo a buen recaudo al otro y nos equivocamos, a veces también te puedes equivocar por exceso de proximidad.
Vivimos en unas sociedades muy tibias, muy grises, muy apáticas, indiferentes donde hay muy poca gente que apueste y luche por lo que cree, y luego las relaciones personales son muy convencionales, muy tipificadas, estandarizadas….En esta situación encontrarse a alguien con serena pasión me parece muy atractivo.
En esta sociedad no es que “estemos solos”, sino que “somos solos”. Nadie vivirá tu propia palabra, tu vida y tu muerte. Quien no asuma esto acabará echando la culpa a su entorno de su soledad. Cuando se asume la soledad uno puede ser muy comunicativo, pero en general solemos echarle la culpa a otros de nuestra soledad.
Un hombre que no sueña, ni ríe es un peligro público. Es importante la capacidad de soñar, de desear más allá de lo razonable, y es determinante reír y encontrar a alguien con quien hacerlo.Reir y soñar son signos de salud.
Lo que más me exaspera de esta sociedad es la injusticia, que está unida a la miseria y a la ignorancia, junto con la pobreza, las guerras y el dolor. Esta injusticia está acompañada por la falta de libertad. Lo que me llama la atención es la naturalidad con la que vivimos y lo poco que nos da que hablar. Hablamos de cualquier cosa, pero no afrontamos hacer un mundo más justo.
Bienestar y motivación en el trabajo
Ser feliz en el trabajo es una meta legitima que todos deberíamos alcanzar, pero como ocurre en nuestra vida personal, la felicidad depende de las expectativas de cada uno. La mayoría de los trabajadores están insatisfechos principalmente por el nivel salarial, pero también preocupa el hecho de quedarse estancado y no evolucionar en su profesión, ya que las empresas deberían invertir más tiempo y dinero en su formación. Insatisfacciones hay para todos los gustos, tantas como personas. Hay trabajadores que aman su trabajo, pero están a disgusto con su sueldo. Otros pueden sentirse satisfechos con lo que ganan, pero detestan su profesión. También están los que siempre andan buscando un ascenso y los que se pueden pasar años de su vida tan contentos con el mismo puesto.
Y es que la infelicidad en el trabajo tiene muchas caras, pero todas se manifiestan de la misma manera: aburrimiento, cinismo, mal humor, nerviosismo, insomnio, irritabilidad, pérdida de idealismo, depresión o frustración.
Suele pasar que tras llevar años soñando con un ascenso, este por fin se produce y entonces sólo sientes ansiedad y preocupación, estas preparada para esta promoción pero no emocionalmente por la dificultad de adaptación, pero poco a poco estas sensaciones irán desapareciendo.
Varios estudios han mostrado que un motivo importante de infelicidad entre los empleados es el no poder hacer compatible su vida laboral con la familiar, el trabajador estaría más satisfecho si no habría discriminación de género, dar responsabilidad al trabajador y mayores medidas para conciliar vida personal y trabajo.
A veces los problemas no están en la empresa, sino en nosotros mismos, y mientras no descubramos que es lo que nos pasa, no seremos felices.
Puede que tengamos todas las habilidades, conocimiento y motivación para desempeñar nuestro puesto de trabajo, pero sin embargo la insatisfacción aparece en nuestras vidas porque no logramos encajar en el equipo, en el sentido de que nuestros valores e ideales chocan con los del resto.
La infelicidad puede llegar a nuestras vidas cuando nos presentamos a un cargo para el cuál no estamos lo suficientemente preparados. El querer ser alguien que no somos es un ejemplo perfecto de mala autoestima laboral.
Como conclusión primero hay que conocerse, comprenderse y aceptarse uno mismo. Descubrir que se esconde detrás de nuestras insatisfacciones es clave para dar la solución correcta.
Superar el afán de perfeccionismo
Cómo adaptarnos mejor a las exigencias para ser más felices. Trabajadoras incansables, perfecta ama de casa, madre modelo….Si te pides tanto que ya nada te parece suficiente, es que ha llegado el momento de levantar el pie del acelerador y bajar el listón de tus expectativas.
Lejos de conducirnos al éxito o a la superación personal, el perfeccionismo nos sobrecarga con exigencias inútiles y esfuerzos sin recompensa. Lo que las personas perfeccionistas no saben es que ese deseo por conseguir metas cada vez más inalcanzables es una fuente de insatisfacción. Aceptarnos tal y como somos, con nuestras virtudes y defectos, es la clave para disfrutar de una vida más relajada y plena.
Deberíamos renunciar a la ambición de vivir una vida perfecta, no solo porque cometer errores es de humanos, sino porque quienes se aceptan incondicionalmente están más sanos y viven más años. Y es que según los expertos las personas muy exigentes sufren más problemas digestivos, como ardores, colon irritable, cefalea, fatiga crónica, insomnio y desordenes alimenticios como la anorexia, entre otros problemas de salud. Y por si no bastara, el exceso de autocrítica debilita las defensas.
Tras esta pequeña exposición en sus distintas manifestaciones y sus consecuencias concluimos que entre el nacimiento, desarrollo y aprendizaje de la persona, así como su situación social son todos ellos junto con la capacidad de su propio conocimiento y autocontrol (conocer tus limites haciendo caso a las luces rojas que se encienden, avisándote), con expectativas reales, difícilmente serás astronauta si no superas el miedo al espacio. Aprender a ser más flexible te hará ver las cosas desde distintos puntos de vista y su importancia, hay que saber priorizar
Las equivocaciones, no son un impedimento para seguir adelante, son oportunidades para aprender, hay que aprender a encajar una frustración, como una conquista para ir aprendiendo.
La Navidad y algo más…
La Navidad es el momento del año que mayor carga afectiva nos proyecta y la intensidad de las emociones es mucho mayor. Para muchos, evoca sentimientos de alegría; y para otros, como en tu caso, es un momento de tristeza y soledad que evoca recuerdos o amarguras del pasado dormidas el resto del año. Pero vivirla de una u otra forma, depende mucho de ti.
Durante estos días la tristeza suele llegar a través de tres hechos muy significativos: la ausencia de los seres queridos, los recuerdos, la soledad.
En esta época, la ausencia de algunos seres queridos ocupa un primer plano. Los familiares fallecidos y los que se encuentran lejos son especialmente recordados. También la ausencia de la pareja: viudedad, separación o divorcio son determinantes para el abatimiento y la depresión.
Respecto a los recuerdos, la Navidad, con su marcado carácter familiar, es capaz de arrancar de los subconscientes sentimientos muy complejos. Revive la felicidad de la infancia, pero también las frustraciones y traumas. Si esos sentimientos vienen acompañados de odio, rencor o culpabilidad, alteran el humor.
Sobre la soledad, es el peor enemigo de muchas personas que en estos días deberían olvidar los conflictos, se sentirían mejor y harían más felices a los demás.
Integrarte en las fiestas te puede animar a cuidar más su aspecto y los pequeños detalles o a preparar una cena con ilusión y sobre todo es un antídoto contra los pensamientos depresivos.
Para alejar esa tristeza, esfuérzate por desterrar cualquier pensamiento negativo que venga a tu cabeza. Para ello, cámbialo de inmediato por otro que evoque la alegría y trae a tu mente tus buenos recuerdos, tus proyectos y tus ilusiones. No es fácil, pero en tus manos está tomar las riendas de tus días. Esta economía de vida te ahorrara algún disgusto y te alimentara la paciencia. FELIZ NAVIDAD.
Por dónde empezar
El primer paso es buscar la causa que nos ha llevado a renunciar a tener relaciones sexuales, y una vez detectada, recuperar la autoestima y mejorar el estado de ánimo.
Nunca se deben forzar las relaciones sexuales, tienes que ir enfrentándote a tus miedos de una forma progresiva.
También es importante la confianza, es decir, conocer a quien tenemos delante, para poder iniciar y finalizar sin ningún de presión. Cada persona, se enfrenta a su miedo de manera distinta, aunque en la mayoría de los casos estos miedos están relacionados, con no estar a la altura, no dar la talla y que pensaran de mí. El consejo general seria no hacer nada que uno no quiera hacer y antes de llevar a cabo una relación sexual sentirse cómodo con la idea, dejar a un lado los miedos y prejuicios y sentimientos de culpa y acercarse a la relación sin más objetivo que el de pasar un buen rato.
Sin embargo el enamoramiento. Es el único que puede lograr que el deseo sexual reaparezca. “cuando alguien se enamora desea a la persona amada y tiene una fuerza mayor para enfrentarse a sus miedos. Eso no significa que pueda superarlos pero al menos aparece un enorme deseo de hacerlo”.
No existen técnicas mágicas que hagan nacer el deseo, pero sí podemos trabajar para que este crezca y se reavive. El deseo no puede crearse, y una vez muerto es prácticamente imposible que vuelva a aparecer, al menos con la misma persona. Lo que si podemos es alimentarlo y cuidarlo para que se mantenga vivo en la relación.
La experiencia nos dice que hay personas que sienten miedo que su pareja no sientan como ellos esperaban creándoles la incertidumbre o la duda de volver a empezar de nuevo desde el principio.
Cómo retomar tu vida sexual
Cuando se abandonan las relaciones sexuales lo primero que hay que hacer es detectar la causa y después recuperar la autoestima y mejorar el estado de ánimo.
Cualquier problema sexual como la eyaculación precoz, disfunción eréctil, dolor en el coito y anorgasmía, los conflictos en la pareja; de forma indirecta cualquier enfermedad que deteriore la autoestima como la depresión y la ansiedad; las discapacidades físicas como la esclerosis múltiple, lesión medular o espina bífida, no tanto por las dificultades físicas, sino por los reparos psicológicos; la presión social que hace que muchas personas mayores consideren que el sexo ya no es para ellos; las dificultades para aceptar la orientación sexual y la pérdida de una pareja o un ser querido.
Los factores que llevan a dejar de hacer el amor pueden estar directamente relacionados con la sexualidad o ser consecuencia de otros problemas que afectan directamente al deseo.
Aceptarse a uno mismo y aceptar lo que le sucede sin sentirse culpable por ello es fundamental en el proceso de cambio de actitud ante el sexo. Pero la sociedad en la que vivimos y la educación recibida hacen que muchas veces respiremos mitos o falsas creencias sobre la sexualidad. Ideas como que el sexo es para gente guapa, joven y sana, excluyen a personas mayores, poco agraciadas o con algún tipo de discapacidad.
EL SEXO ES UNA ELECCIÓN Y NO UNA OBLIGACIÓN, por esto uno puede dejar de tener relaciones sexuales de forma voluntaria durante una etapa de su vida, ya sea por dificultades emocionales, físicas, personales, o simplemente porque no tiene ganas. Realmente nos debemos de preocupar cuando deseamos tener relaciones sexuales y ante la imposibilidad de tenerlas, huimos o las evitamos, o cuando las percibimos como una obligación para evitar que nuestra pareja se moleste.
Cuando el paciente es toda la familia.
A veces, el sufrimiento de un miembro de la familia enmascara una alteración del grupo. Por eso es tan importante poder hablar abiertamente de los malos entendidos, de las falsas creencias y del miedo al cambio.
Cuando sucede algún desarreglo, en el núcleo familiar repercute en el bienestar psicológico y físico de las personas, para el 90% de personas encuestadas en España el estar bien con la pareja y disfrutar del tiempo libre en familia es “lo más importante”. El hecho de tener un miembro de la familia afectado por una enfermedad crónica (física o psíquica), un divorcio o una separación familiar, problemas escolares, situaciones estresantes como el paro o el no poder pagar la hipoteca de tu casa, la hospitalización de un niño, la muerte de un familiar, o incluso situaciones como periodos vacacionales o fiestas familiares (sobre todo la Navidad), provocan crisis en la familia y del individuo.
La familia es el sistema humano de apoyo mejor dotado de capacidad de superación que conocemos, permite una comunicación, cohesión y adaptabilidad que acompaña al individuo a lo largo de su ciclo vital. Es de sentido común reconocer que lo que pasa a la familia afecta al individuo, y viceversa. Sin embargo, no resulta tan habitual buscar ayuda y decidirse a acudir a un profesional especializado en esta forma de psicoterapia.
En las sesiones de terapia familiar o terapia de pareja, el terapeuta trabaja con todo el conjunto de personas que influyen y son influenciados por un problema que les hace buscar ayuda: trastornos de alimentación o enfermedades mentales graves como la depresión son circunstancias en las que el abordaje familiar se considera imprescindible para su tratamiento y reduce el sufrimiento y los riesgos de problemas adicionales en otros familiares.
Entre otras cosas los individuos no acceden a estas terapias, pues según la experiencia y el prestigio del terapeuta, se pueden encontrar diferencias de precio importante y mucha gente no puede acceder a ellas.
Adolescentes y alcohol
Empiezan con una copa y terminan con botellón semanal y comas etílicos.
Muchos ahogan en alcohol el dolor que les produce el llegar a la adolescencia y el sentirse mal.
Según las estadísticas, uno de cada tres adolescentes consume alcohol al menos una vez al mes, incrementándose en un 70% los fines de semana para los jóvenes de 16 años, el perfil del paciente adolescente que acude a un servicio de urgencias es de 17 años, con estudios primarios y que vive con su familia en el área metropolitana. Por lo que quitando los pocos casos de consumo por problemas familiares, las causas más comunes que empuja a los jóvenes a beber son el formar parte de un grupo de amigos, divertirse más y sentirse bien, evadirse de sus problemas y responsabilidades, desinhibirse y así hacer cosas que de otro modo no harían
Los adolescentes niegan sufrir de alcoholismo puesto que no beben entre semana. Pero sobrepasarse todos los fines de semana y comenzar a depender de ese habito es también un tipo de alcoholismo, los padres se olvidan que somos un modelo para ellos y tenemos un papel decisivo, el de trasmitir a los hijos una educación en donde aprendan los límites adecuados y facilitar que adquieran la autonomía de un modo sano.
Datos preocupantes:
-13,7 años, es la edad media de inicio del consumo de alcohol en nuestro país. Y de 15,1 años el inicio del consumo semanal.
-Un 12,3% es “bebedor de riesgo”, incluyendo como tal a los chicos con un consumo de 50cc de alcohol/día y las chicas con 30 cc de alcohol/día.
-El 58,4% consume principalmente combinados; el 34,1 por ciento prefieren las cervezas.
-El 36,3% de los jóvenes ha probado el alcohol antes de los 16 años.
-58% se ha emborrachado alguna vez en su vida.
Es un error de los padres considerarlas drogas más peligrosas que el alcohol, socialmente aceptado.
Esquizofrenia
De la esquizofrenia se ha escrito mucho pero en el fondo es una gran desconocida.
Las personas que tienen esta enfermedad mental tiene afectado su tono afectivo, su conducta y la manera en la que se comunica con otras personas. Estamos más preparados para aceptar una enfermedad física antes que una psíquica, los trastornos no tienen causas conocidas y varían de una persona a otra y su tratamiento es confuso.
Se considera un comportamiento normal todo aquella persona que actué como la mayoría de personas de su entorno, de lo contrario se considera una persona enferma. Desde el punto de vista médico un desorden mental sería todo comportamiento desadaptado, que se aparta de la realidad. Desde el punto de vista social un enfermo mental no se ajustaría a su entorno.
Las personas afectadas sufren grandes deterioros cognitivos, como muchas personas mayores pero estos de joven, la edad de aparición está comprendida entre los 15 a 45 años. Suele darse también una escisión en la asociación de ideas o como una retirada de la realidad y de la vida social, experimentando una distorsión entre pensamientos y sentimientos, afecta a la persona de una forma total, por lo que la padece empieza a pensar, sentir o hablar de forma diferente a como lo hacía antes, está más aislada, puede evitar salir con los amigos, duerme mucho o poco, habla solo y se ríe sin motivo aparente (no en todos los casos).
La persona que tiene esquizofrenia no puede explicar lo que le está ocurriendo, tiene miedo de hacerlo por lo tanto no pedirá ayuda y al principio no aceptan tomar la medicación.
Hay dos tipos de síntomas dentro de esta enfermedad:
-Síntomas positivos: alucinaciones, delirios, trastorno del pensamiento, síntomas positivos en el ámbito del sentimiento, síntomas positivos vegetarianos, síntomas positivos de psicomotricidad.
-síntomas negativos: pobreza afectiva, alogia(pobreza de lenguaje) ,abulia-apatía, insociabilidad, y problemas cognitivos de la atención.









